La Secretaría de Bioeconomía proyecta una cosecha de girasol de 4,2 millones de toneladas para la campaña 2025/26, representando un incremento del 15% respecto al ciclo anterior. Las provincias de Buenos Aires y La Pampa concentran el 65% de la producción nacional.
La recuperación del cultivo se debe principalmente a la mejora en los precios internacionales del aceite de girasol, impulsada por la reducción de la producción ucrania. Además, la aparición de nuevos híbridos con tolerancia al estrés hídrico permitió extender la frontera del cultivo hacia zonas semiáridas.
El precio del girasol en pizarra rondó los $330.000 la tonelada, un valor que asegura rentabilidades atractivas incluso en ambientes de rendimiento medio-bajo. La industria aceitera opera con alta capacidad instalada y demanda activa de materia prima.
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